Descubra el camino recorrido, desde los primeros ensayos y recetas tradicionales hasta lograr un producto respetado por su pureza inigualable.
En las faldas de la Sierra Norte de Oaxaca, la familia Ramírez ha cultivado y ahumado chiles chipotles por más de cinco generaciones. Don Emilio Ramírez, el actual maestro ahumador, recuerda cómo su abuelo le enseñó a seleccionar los jalapeños más maduros y a ahumarlos lentamente sobre leña de mezquite en un horno de ladrillo construido a mano. 'El secreto está en la paciencia y en el respeto por el chile', dice Don Emilio. 'Cada lote es único, como el clima de la montaña'. La familia Ramírez perfeccionó su técnica a lo largo de décadas, experimentando con diferentes maderas y tiempos de ahumado hasta lograr el equilibrio perfecto entre picor, dulzor y notas ahumadas. Su chipotle es buscado por chefs de todo México, quienes aprecian su consistencia y profundidad de sabor. Hoy, AhumadoGourmet se enorgullece de colaborar con la familia Ramírez para llevar este tesoro a tu cocina.
Los chiles jalapeños utilizados por la familia Ramírez crecen en suelos volcánicos ricos en minerales, a una altitud de 1,800 metros, donde el sol intenso y las noches frías concentran los azúcares naturales del chile. La cosecha se realiza a mano cuando los chiles alcanzan su punto máximo de madurez, justo cuando adquieren un color rojo profundo. Luego, se extienden en canastos de mimbre para que el aire de la montaña los seque parcialmente antes del ahumado. Este proceso, transmitido de generación en generación, es lo que distingue al chipotle de Oaxaca de cualquier otro.
Tres etapas innegociables para mantener la autenticidad en cada botella.
Cosecha manual de chiles jalapeños maduros en su punto exacto de dulzor y picor.
Secado al sol en canastos de mimbre durante 3 días para reducir la humedad.
Ahumado lento con leña de mezquite en hornos de ladrillo durante 12 horas, volteando los chiles cada 2 horas para un ahumado uniforme.